‘Quilla’ con los cinco sentidos (más uno)

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Cuando hay temporal en La Caleta, las olas chocan contra la muralla y, en contadas ocasiones, el agua sobrepasa el límite, llenando de agua salada la acera. ‘Quilla’ parece surgido de esa espuma, de esos charcos llenos de esencia del sur.  

Biendespachao ha tenido la enorme suerte de conocerlo de cerca, en un cóctel al que asistieron Pepe Monforte, Daniel Vázquez, junto con los anfitriones Rafael Machuca y Maribel Téllez. Acudimos en nombre del insustituible Pepe Landi, que tuvo que perdérselo, y al que agradecemos que pensara en nosotros para ocupar, modestamente, su lugar.

El local es luminoso, bello, acogedor, no por casualidad, sino porque refleja el entusiasmo de sus propietarios y la materialización de un sueño construido con tenacidad, pasión, y la inquietud constante de aprender. Ellos encabezan un equipo con Ana Rivera,  Juan Franco y Pilar Anillo en cocina,  donde predomina el cuidado por los detalles. Como bien señalaba Daniel Vázquez,  hostelero ahora  centrado en el mundo del vino, es un tipo de negocio que necesita abarcar los cinco sentidos. Y Quilla llega a todos y cada uno de ellos, e incluso descubre un sexto que está situado no  sé sabe dónde pero que emociona sin más.

Probamos un menú degustación con varios platos, algunos nuevos y otros ya consolidados en su carta, bañados con una cuidada selección de vinos. Para abrir boca, nada más sencillo y exquisito que una copa de manzanilla Solear en rama, Saca de Otoño 2014, con queso emborrao, servido como tapa del catavinos. Le siguió un pastel de atún con una textura muy suave, que maridaba a la perfección con Shaya Verdejo D.O. Rueda.

Sin duda uno de los platos que más sorprenden al paladar, son los bastones de pasta brick con ternera retinta con salsa de pasas y curry, que forman una mezcla de texturas para repetir. Un plato extraordinario con un vino blanco extraordinario, Mestizaje. La ensalada Sebastián, llamada así por el castillo, destaca por ir acompañada de un suave foie y queso de rulo de cabra, junto con hojas de rúcula, coronada por una regañá de Cristal de Don Pelayo.

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Bastones de pasta brick con ternera salsa de curry y pasas

Como no podía ser de otra forma, a estas alturas nos pusimos marineros, con una Brocheta de Atún con Aliño de Soja, que es como una pequeña joya para degustar lentamente y recrearse en los contrastes.  De igual forma es obligatorio con la Tosta de Pulpo y puré de cachelos, donde no había rivalidad entre los ingredientes y el pan cateto de la venta El Soldao de Medina, de corteza crujiente y ligera.

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Picatoste de bizcocho con helado de nueces

Para acompañar las carnes siguientes, probamos un tinto con mucho cuerpo, Cambra 2 de Valencia. La Hamburguesa Quilla, es sin duda un gran descubrimiento, porque siendo un plato recurrente, la calidad de la carne, el punto que saben darle, y la mezcla de mermelada de tomate y queso de cabra crean un equilibrio de sabores perfecto, donde ningún matiz oculta el resto. La degustación de distintos cortes de carne ibérica, lagarto, pluma y secreto resultó ser un oasis en medio del desierto, ya que en Cádiz capital es complicado encontrar sitios donde poder disfrutar de esta carne. El entrecot de ternera retinta cerró la degustación, acompañada de una guarnición de patatas que descubre que los platos más sencillos, son a veces los más agradecidos cuando se preparan a con mimo artesanal.

Los postres son sorprendentemente sencillos, pero de igual forma geniales y más de la mano del moscatel Ochoa (increíble). Describir la  Golosina de Nuez es casi imposible, porque es toda una experiencia de nata y nubes. Ligero y dulce el primer beso. La nuez también está presente en forma de helado en el Picatoste de Bizcocho, que es el colmo de un momento de reflexión al atardecer con una taza de chocolate mirando las impresionantes vistas del local (y si llueve, es la perfección). Las meriendas se convierten en todo un ritual para señoras del barrio que se arreglan y disfrutan de ese ratito especial y para los amantes del café, por su completa carta.

Tres cosas distinguen Quilla’ por encima del resto y lo hacen imprescindible: calidad, localización y el cuidado de los detalles. Una chimenea, flores frescas en el baño, y una maravillosa puesta de sol que Rafael aseguró que había preparado especialmente para nosotros. Y nos los creemos. Son capaces de conseguirlo.

Aquí tenéis la galería de imágenes completa.

Restaurante ‘Quilla’
En Antonio Burgos, Cádiz
Teléfono: 956 22 64 66

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4 Responses

  1. Me ha encantado la crítica del Quilla. Además, me he dado cuenta de que llevaba mucho tiempo sin leerte.
    Gracias por esas crónicas de bares tradicionales, que a veces pasan desapercibidos.

  2. Antonio dice:

    Magnífico. Muy bien detallado y redactado, aunque echo de menos el nombre de la artífice de estas delicias: Ana Rivera. Excepcional cocinera y mejor persona. Felicidades Ana.

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